Unción de Enfermos

Por sus circunstancias, no hay horarios para solicitar la administración del sacramento de la Unción de Enfermos. Cuando sea necesario, cuando el peligro de muerte es inminente, se ha de poner los medios para que el cristiano o cristiana que se encuentra próximo a ir a la casa paterna, se vea confortado en su último combate con la gracia de Dios y el perdón de los pecados.  Es bueno recordar el teléfono de la parroquia o de los sacerdotes de la parroquia:  915.188.271  915.188.171  915.182.554

 

Explicación del sacramento de la Unción de Enfermos

El Sacramento de la Unión de Enfermos confiere al cristiano una gracia especial para enfrentar las dificultades propias de una enfermedad grave o vejez. Se le conoce también como el “sagra viático”, porque es el recurso, el “refrigerio” que lleva el cristiano para poder sobrellevar con fortaleza y en estado de gracia un momento de tránsito, especialmente el tránsito a la Casa del Padre a través de la muerte.

Lo esencial del sacramento consiste en ungir la frente y las manos del enfermo acompañada de una oración litúrgica realizada por el sacerdote o el obispos, únicos ministros que pueden administrar este sacramento.

La Unción de enfermos se conocía antes como “Extrema Unción”, pues sólo se administraba “in articulo mortis” (a punto de morir). Actualmente el sacramento se puede administrar más de una vez, siempre que sea en caso de enfermedad grave.

 F.A.Q. Respuestas a preguntas  frecuentes

P ¿Qué es la Unción de Enfermos?

R Es el sacramento que da la Iglesia para atraer la salud de alma, espíritu y cuerpo al cristiano en estado de enfermedad grave o vejez.

P ¿Cuántas veces puede recibir el sacramento un cristiano?

R Las veces que sea necesaria, siempre que sea en estado grave. Puede recibirlo incluso cuando el estado grave se produce como recaída de un estado anterior por el que ya había recibido el sacramento.

P ¿Qué efectos tiene la Unción de enfermos?

R La unción une al enfermo a la Pasión de Cristo para su bien y el de toda la Iglesia; Obtiene consuelo, paz y ánimo; obtiene el perdón de los pecados (si el enfermo no ha podido obtenerlo por el sacramento de la reconciliación), Restablece la salud corporal (si conviene a la salud espiritual) Y prepara para el paso a la vida eterna.

 

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